19.12.09
para tocar el fin de semana
Cosechero No sé de quién es...
Am
El viejo río que va
E7
cruzando el amanecer
Gm A7
como un gran camalotal
Dm
lleva la balsa en un loco vaivén.
Dm
*Rumbo a la cosecha cosechero yo seré
Am
y entre copos blancos mi esperanza cantaré
E7
con manos curtidas dejaré en el algodón
Am A7
mi corazón.
Dm
La tierra del Chaco, quebrachera y montaraz
Am
prenderá en mi sangre como un rojo Sapucai
E7
y será en el surco mi sombrero bajo el sol
Am A7
faro de luz.
Estribillo:
Dm
Algodón que se va – que se va – que se va
Am
plata blanda mojada de luna y sudor
E7
un ranchito borracho de sueños y amor
Am
quiero yo.
Am
De Corrientes vengo yo
E7
Barranqueras ya se ve
Gm A7
y en la costa un acordeón
Dm
gimiendo va su lento chamamé.
clasificación
para tocar el fin de semana
17.12.09
instrucciones para elegir en un picado
Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo, se reúnen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quiénes integrarán los dos bandos.
Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternadamente a cada uno de sus compañeros.
Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos.
Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida: sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advierten su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.
Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían... ciertas cualidades.
Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía siempre a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran los más capaces.
El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico: uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán.
Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.
de Alejandro Dolina, lo tenía hace bastante pero en esta época está bueno recordarlo
.
Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternadamente a cada uno de sus compañeros.
Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos.
Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida: sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advierten su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.
Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían... ciertas cualidades.
Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía siempre a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran los más capaces.
El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico: uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán.
Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.
de Alejandro Dolina, lo tenía hace bastante pero en esta época está bueno recordarlo
.
clasificación
cosas que me pasan o que me gustaría que me pasen,
en palabras
16.12.09
tonada de un viejo amor
Grabé tu nombre en el mío en las arenas del mar
y un juramento que nunca me atrevería a jurar
El viento, como el olvido, la arenita se llevó
y ahora se ha vuelto arena lo que juramos tu y yo
No le prometas a nadie que nunca la olvidarás
Porque el amor es eterno y nuestra vida fugaz.
de Jaime Dávalos
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y un juramento que nunca me atrevería a jurar
El viento, como el olvido, la arenita se llevó
y ahora se ha vuelto arena lo que juramos tu y yo
No le prometas a nadie que nunca la olvidarás
Porque el amor es eterno y nuestra vida fugaz.
de Jaime Dávalos
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